¿Qué está pasando con los microchips? ¿Cómo afecta a la industria automovilística?

No los vemos pero están ahí.  Forman parte de las tripas de todos los objetos digitales que nos rodean y que utilizamos en nuestro día a día. 

En un principio, cuando la crisis del coronavirus comenzó, los fabricantes de chips cambiaron sus líneas de producción. Se comenzaron a consumir muchísimos más equipos de ordenadores para trabajar desde casa y a su vez la industria automovilística recortó sus pedidos puesto que hubo una gran caída de la demanda de automóviles.

El tiempo pasó y durante el tercer trimestre de 2020 las ventas de coches volvieron a recuperarse pero la demanda de productos digitales electrónicos para consumo no redujo su demanda. Por todo esto los fabricantes de vehículos intentaron aumentar la producción pero estos estaban ya al final de la cola en las fábricas de chips puesto que ya no son capaces de producir tantos microchips como los que se demandan. 

El 83% de los microchips se producen en Asia, y si a esto le sumamos las puntuales crisis por covid que están sufriendo muchos países asiáticos durante el 2021 tenemos la mezcla perfecta para comprender que la solución no va a llegar a corto plazo. 

La producción de microchips se ha convertido en una prioridad en muchos países ahora que sus empresas fabricantes no están siendo abastecidas de estos, pero los costes mínimos para una planta básica de producción de microchips ascienden a 15.000 millones de euros por lo que no es tan sencillo como parece. 

En España, muchas compañías automovilísticas ya han paralizado o reducido su producción debido a este problema y no saben cuándo podrán reanudarla a ritmo normal. De ahí que muchos consumidores se hayan encontrado con tiempos de espera tan dilatados para que les entreguen su nuevo vehículo.


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